Las enfermedades tiroideas más comunes en personas mayores son el hipotiroidismo (tanto subclínico como manifiesto), el hipertiroidismo (especialmente en su forma subclínica), y la presencia de nódulos tiroideos.
El hipotiroidismo es la alteración tiroidea más frecuente en la población anciana, con una prevalencia que puede alcanzar hasta el 25% en algunos estudios poblacionales, predominando la forma subclínica sobre la manifiesta. El hipotiroidismo subclínico se caracteriza por un aumento aislado de la TSH con niveles normales de T4 libre, y su prevalencia aumenta con la edad y es mayor en mujeres.
La causa más común es la tiroiditis autoinmune (Hashimoto), aunque también puede deberse a tratamientos previos para hipertiroidismo o a cirugía tiroidea. El diagnóstico puede ser complejo en ancianos debido a la superposición de síntomas con el envejecimiento y la presencia de comorbilidades, además de que la TSH tiende a elevarse fisiológicamente con la edad, lo que puede dificultar la interpretación de los resultados.
El hipertiroidismo, aunque menos frecuente que el hipotiroidismo, también se observa en la población mayor, con una prevalencia de aproximadamente 1-2%. En los ancianos, la causa más común de hipertiroidismo es el bocio multinodular tóxico y los adenomas autónomos, especialmente en regiones con deficiencia de yodo, mientras que la enfermedad de Graves es menos prevalente en este grupo etario. El hipertiroidismo subclínico es relevante en este grupo, ya que puede asociarse a complicaciones cardiovasculares como fibrilación auricular y osteoporosis, incluso en ausencia de síntomas clásicos.
Los nódulos tiroideos son también muy prevalentes en personas mayores, con una incidencia que aumenta progresivamente con la edad. La mayoría de estos nódulos son benignos, pero el riesgo de malignidad debe ser evaluado individualmente, considerando factores clínicos y ecográficos. La presencia de nódulos puede asociarse tanto a disfunción tiroidea como a eutiroidismo.
En resumen, el hipotiroidismo (especialmente subclínico), el hipertiroidismo (subclínico y manifiesto, con predominio de formas nodulares tóxicas), y los nódulos tiroideos constituyen las enfermedades tiroideas más comunes en personas mayores, con una mayor prevalencia en mujeres y una presentación clínica frecuentemente atípica o silente.
Referencias
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