lunes, 2 de junio de 2025

Aprendizaje automático para predecir el riesgo de aislamiento social


Modelos de aprendizaje automático explicables para predecir el riesgo de aislamiento social en adultos mayores

El envejecimiento poblacional global ha incrementado la preocupación por el aislamiento social en adultos mayores, asociado con efectos adversos en la salud física y mental. La identificación temprana de individuos en riesgo es esencial para implementar intervenciones preventivas efectivas.

Un artículo publicado recientemente en la revista BMC Public Health presenta los resultados de un estudio llevado a cabo con el objetivo de desarrollar y validar modelos de aprendizaje automático explicables que predigan el riesgo de aislamiento social en adultos mayores.

Se analizaron varios modelos, encontrándose que uno de ellos, conocido como árbol de decisión de gradiente (GBDT), interpretado mediante el método SHAP es un modelo predictivo robusto y transparente, útil para identificar el riesgo de aislamiento social en adultos mayores.

Estos hallazgos pueden guiar intervenciones personalizadas y políticas públicas orientadas al fortalecimiento el apoyo intergeneracional y la participación social en esta población.

Referencia

Jiang M, Li X, YongLu. Explainable machine learning models predicting the risk of social isolation in older adults: a prospective cohort study. BMC Public Health. 2025;25:1999

martes, 27 de mayo de 2025

Seguridad en el manejo de medicamentos en personas mayores


Las medidas de seguridad para el manejo de medicamentos en personas mayores deben enfocarse en minimizar los riesgos asociados a polifarmacia, fragilidad, interacciones medicamentosas y cambios fisiológicos de la edad, incluyendo:


1. Se recomienda realizar revisiones periódicas de todos los medicamentos, incluyendo fármacos prescritos, de venta libre, suplementos y productos naturales, para identificar y suspender aquellos sin indicación clara o cuyo riesgo supere el beneficio, especialmente en presencia de comorbilidades o fragilidad.[1-5]


2. Evitar la polifarmacia y simplificar esquemas: La acumulación de cinco o más medicamentos (polifarmacia) incrementa el riesgo de interacciones, toxicidad, caídas, delirium y hospitalizaciones. Priorizar la simplificación de los regímenes terapéuticos y la desprescripción de fármacos de alto riesgo.[2-3][6]


3. Selección de medicamentos con bajo riesgo de eventos adversos: Los objetivos terapéuticos deben individualizarse según la expectativa de vida, comorbilidades y funcionalidad, evitando metas estrictas que aumenten el riesgo de efectos adversos.[7]


4. Atención a medicamentos de alto riesgo: Especial precaución con fármacos que pueden causar sedación, confusión, hipotensión ortostática o caídas, como antidepresivos, antipsicóticos, benzodiacepinas, antiepilépticos, opioides y antihipertensivos. [1][4][6]


5. Ajuste de dosis y formulaciones: Considerar los cambios fisiológicos asociados a la edad, como la disminución de la función renal y hepática, que pueden requerir ajustes de dosis y selección de formulaciones.[3-4]


6.  Es fundamental educar a los pacientes y sus cuidadores sobre los riesgos de los medicamentos, la importancia de la adherencia y la identificación de efectos adversos.[4]


7. Uso de herramientas y criterios específicos: Se recomienda el uso de criterios técnicos para identificar fármacos "de cuidado especial" en adultos mayores y guiar la toma de decisiones.[6]


Referencias


1. Prevention of Falls in Community-Dwelling Older Adults. The New England Journal of Medicine. 2020;382(8):734-743. doi:10.1056/NEJMcp1903252.


2. Polypharmacy Management in Older Patients. Mayo Clinic Proceedings. 2021;96(1):242-256.


3. Drug Safety in Geriatric Patients: Current Status and Proposed Way Forward.

Drug Safety. 2020;43(9):853-866.


4. CDC Clinical Practice Guideline for Prescribing Opioids for Pain - United States, 2022. Recommendations and Reports. 2022;71(3):1-95.


5. Guidelines Abstracted From the American Geriatrics Society Guidelines for Improving the Care of Older Adults With Diabetes Mellitus: 2013. Journal of the American Geriatrics Society. 2013;61(11):2020-6.


6. American Geriatrics Society Identifies Five Things That Healthcare Providers and Patients Should Question.JAGS. 2013;61(4):622-31.


7. Older Adults: Standards of Care in Diabetes 2025. Diabetes Care. 2025; 48 (Supplement_1):S266-S282.

domingo, 25 de mayo de 2025

Día mundial de la tiroides: Alteraciones en personas mayores

Las enfermedades tiroideas más comunes en personas mayores son el hipotiroidismo (tanto subclínico como manifiesto), el hipertiroidismo (especialmente en su forma subclínica), y la presencia de nódulos tiroideos.

El hipotiroidismo es la alteración tiroidea más frecuente en la población anciana, con una prevalencia que puede alcanzar hasta el 25% en algunos estudios poblacionales, predominando la forma subclínica sobre la manifiesta. El hipotiroidismo subclínico se caracteriza por un aumento aislado de la TSH con niveles normales de T4 libre, y su prevalencia aumenta con la edad y es mayor en mujeres. 

La causa más común es la tiroiditis autoinmune (Hashimoto), aunque también puede deberse a tratamientos previos para hipertiroidismo o a cirugía tiroidea. El diagnóstico puede ser complejo en ancianos debido a la superposición de síntomas con el envejecimiento y la presencia de comorbilidades, además de que la TSH tiende a elevarse fisiológicamente con la edad, lo que puede dificultar la interpretación de los resultados.

El hipertiroidismo, aunque menos frecuente que el hipotiroidismo, también se observa en la población mayor, con una prevalencia de aproximadamente 1-2%. En los ancianos, la causa más común de hipertiroidismo es el bocio multinodular tóxico y los adenomas autónomos, especialmente en regiones con deficiencia de yodo, mientras que la enfermedad de Graves es menos prevalente en este grupo etario. El hipertiroidismo subclínico es relevante en este grupo, ya que puede asociarse a complicaciones cardiovasculares como fibrilación auricular y osteoporosis, incluso en ausencia de síntomas clásicos.

Los nódulos tiroideos son también muy prevalentes en personas mayores, con una incidencia que aumenta progresivamente con la edad. La mayoría de estos nódulos son benignos, pero el riesgo de malignidad debe ser evaluado individualmente, considerando factores clínicos y ecográficos. La presencia de nódulos puede asociarse tanto a disfunción tiroidea como a eutiroidismo.

En resumen, el hipotiroidismo (especialmente subclínico), el hipertiroidismo (subclínico y manifiesto, con predominio de formas nodulares tóxicas), y los nódulos tiroideos constituyen las enfermedades tiroideas más comunes en personas mayores, con una mayor prevalencia en mujeres y una presentación clínica frecuentemente atípica o silente.

Referencias

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miércoles, 21 de mayo de 2025

Gerociencia: ¿Qué hay de nuevo?

Una revisión rápida de la literatura reciente acerca de la gerociencia nos permitió plantear algunas ideas respecto a este importante campo, que se encuentra en rápida evolución cuyo fin es estudiar los mecanismos biológicos del envejecimiento con el objetivo de intervenir sobre ellos para retrasar la aparición de enfermedades crónicas, mejorar la salud funcional y extender la longevidad saludable. En los últimos años, se han producido avances significativos en varios frentes:

1. De la gerociencia a la geromedicina de precisión: Se ha avanzado en la identificación de los mecanismos moleculares y celulares que subyacen al envejecimiento, destacando el papel de los "gerogenes" (genes y vías que promueven el envejecimiento) y los "gerosupresores" (que lo ralentizan). El desarrollo de tecnologías de perfilado molecular de alta resolución permite caracterizar estos procesos y utilizarlos como biomarcadores de envejecimiento, abriendo la puerta a una medicina de precisión adaptada al perfil genético, molecular, clínico y psicosocial de cada individuo.

2. Integración de factores sociales y conductuales: Se reconoce que el envejecimiento biológico no solo está determinado por factores moleculares, sino también por el "exposoma social", es decir, el conjunto de exposiciones sociales y ambientales a lo largo de la vida. Estrés social, determinantes sociales de la salud y desigualdades influyen en biomarcadores de envejecimiento como la inflamación, los relojes epigenéticos y la longitud de los telómeros. Se están desarrollando intervenciones dirigidas a mitigar el impacto del estrés y promover la equidad en el envejecimiento saludable.

3. Nuevos biomarcadores y modelos animales: El desarrollo de biomarcadores robustos de edad biológica y la integración de datos multiómicos, junto con el uso de modelos animales avanzados y el aprendizaje automático, están permitiendo estimar la edad biológica y predecir el riesgo de deterioro funcional y mortalidad con mayor precisión.

4. Senoterapia y geroterapéuticos: Entre los avances terapéuticos, destaca el desarrollo de fármacos dirigidos a la senescencia celular, como los senolíticos (que eliminan células senescentes) y los senomórficos (que modulan el fenotipo secretor asociado a la senescencia). Estos enfoques han mostrado resultados prometedores en modelos animales y están en fases iniciales de evaluación clínica para enfermedades relacionadas con la edad y la extensión de la salud funcional.

5. Traducción clínica y política sanitaria: El paradigma de la gerociencia está comenzando a influir en la práctica clínica, especialmente en áreas como la cardiología geriátrica, donde se exploran estrategias para potenciar la resiliencia y contrarrestar el daño molecular asociado a la edad. Además, se subraya la necesidad de integrar la gerociencia en la política sanitaria y en el diseño de ensayos clínicos, con la participación de múltiples disciplinas para acelerar la traslación de los hallazgos básicos a la atención clínica y la salud pública.

En resumen, la gerociencia está evolucionando hacia un enfoque multidimensional que integra biología molecular, exposoma social, biomarcadores avanzados y nuevas terapias, con el objetivo de personalizar la prevención y el tratamiento del envejecimiento y sus enfermedades asociadas.

martes, 15 de octubre de 2024

Efectos de la soledad no deseada: Revisita a la literatura acerca del tema

 


Esta semana, en nuestra sesión de la Red de Conocimiento en Gerontología Social, visitamos las publicaciones recientes antes acerca del tema con el fin de sintetizar información de los últimos meses acerca del tema.

Estos son los principales elementos que extrajimos de los artículos revisados:

La soledad no deseada tiene efectos significativos en la salud física y mental, así como en el bienestar social y económico de los individuos. Diferentes estudios han explorado estas consecuencias desde diferentes perspectivas.

En el ámbito de las relaciones interpersonales, la soledad puede generar sesgos negativos en la percepción del cuidado y la consideración de los demás, lo que a su vez afecta la calidad de las relaciones cercanas y puede perpetuar la soledad.[1] Este ciclo de percepción negativa puede llevar a comportamientos interpersonales problemáticos y a una disminución de la satisfacción y el compromiso en las relaciones.

Desde una perspectiva cognitiva, la soledad prolongada se ha asociado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Un estudio que utilizó datos de dos cohortes encontró que las personas con soledad severa tenían un riesgo significativamente mayor de desarrollar deterioro cognitivo y demencia en comparación con aquellas sin soledad.[2] Además, la recuperación de la soledad frecuente se asoció con una reducción en el riesgo de desarrollar estilos de vida poco saludables y enfermedades crónicas.

En términos de adaptación social, la soledad se ha relacionado con una menor adaptación social y cambios en la conectividad funcional del cerebro, lo que sugiere que las redes sociales pueden actuar como un amortiguador contra los efectos negativos de la soledad.[3]

La soledad también tiene implicaciones económicas, especialmente en jóvenes adultos. Un estudio longitudinal mostró que la soledad en la adolescencia se asocia con una menor empleabilidad y un estatus social subjetivo más bajo en la adultez joven.[1] Esto subraya la importancia de abordar la soledad desde una edad temprana para mitigar sus efectos socioeconómicos.

Referencias

1. How Loneliness Undermines Close Relationships and Persists Over Time: The Role of Perceived Regard and Care. Lemay EP, Cutri J, Teneva N. Journal of Personality and Social Psychology. 2024;127(3):609-637.

2. Prolonged Loneliness and Risk of Incident Cognitive Decline and Dementia: A Two-Cohort Study. Ren Z, Luo Y, Liu Y, et al. Journal of Affective Disorders. 2025;378:254-262. doi:10.1016/j.jad.2025.03.001.
3.The Neurocognitive Impact of Loneliness and Social Networks on Social Adaptation. Franco-O'Byrne D, Sepúlveda JPM, Gonzalez-Gomez R, et al. Scientific Reports. 2023;13(1):12048. doi:10.1038/s41598-023-38244-0.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Perlas clínicas sobre el ejercicio en personas mayores, basadas en evidencia científica

 


🟢 1. El ejercicio multicomponente reduce el riesgo de caídas y mejora la función física


El ejercicio que combina entrenamiento de fuerza, equilibrio, resistencia y flexibilidad ha demostrado:

Disminuir el riesgo de caídas hasta en un 23-30% en adultos mayores

Mejorar el rendimiento físico, la movilidad y la independencia funcional.
Ser más efectivo cuando se realiza al menos 2-3 veces por semana durante más de 12 semanas.

📌 Recomendación práctica: Programas como Otago o Vivifrail son modelos efectivos validados clínicamente.

🟢 2. El entrenamiento de fuerza es fundamental para prevenir la sarcopenia
La pérdida de masa y fuerza muscular (sarcopenia) se asocia con fragilidad, discapacidad y mortalidad.

El entrenamiento de resistencia (con pesas, bandas elásticas o peso corporal) al menos 2 veces por semana ayuda a mantener o incluso aumentar la masa muscular y fuerza.

Se recomienda progresar gradualmente en intensidad, adaptando el programa a las capacidades individuales.

📌 Recomendación práctica: Incluir ejercicios como sentadillas, elevaciones de talones, press de piernas y ejercicios para el tren superior con supervisión adecuada.

🟢 3. El ejercicio regular mejora la salud cognitiva y emocional

La actividad física regular tiene efectos neuroprotectores:

Mejora las funciones ejecutivas, la memoria y la velocidad de procesamiento, especialmente en mayores con deterioro cognitivo leve.

Reduce síntomas de depresión y ansiedad, mejora el sueño y la calidad de vida.

Se recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica
moderada (por ejemplo, caminatas rápidas).

📌 Recomendación práctica: Actividades como baile, tai chi o caminar en grupo combinan beneficios físicos, cognitivos y sociales.

Referencias

1. Sherrington C, et al. Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2019
2. World Health Organization. Guidelines on physical activity and sedentary behaviour. 2020 https://lnkd.in/eVwnfMmP
3. Peterson MD, et al. Resistance exercise for muscular strength in older adults: a meta-analysis. Ageing Research Reviews. 2010; 9(3):226–237.
4. Northey JM, et al. Exercise interventions for cognitive function in adults older than 50: a systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine. 2020; 52(3):154–160.